Khazad-dûm (Mansión de los enanos), posteriormente conocida como Moria (Pozo oscuro) fue fundada en los albores de la Primera Edad por Durin I.

Durin es conocido como El padre de los enanos, fue uno de los primeros de su raza despertados en el Monte Gundabad.

Cuentan las historias de los enanos que Durin, tras despertar, se dirigió al sur siguiendo las sendas que iban paralelas a las Montañas Nubladas. Al llegar al valle de Azanulbizar, Durin quedó sorprendido de la belleza del entorno, y se asomó al Lago Espejo. Al inclinarse, vio que en la superficie del lago apareció una corona de estrellas, y entonces supo que había encontrado el lugar donde morarían él y su pueblo.


Durante la Segunda Edad se descubrieron vetas de Mithril y Moria se extendió bajo la montaña hasta llegar al extremo oeste, donde se encuentra la Puerta de Durin.

También durante la Segunda Edad, los Altos Elfos, huyendo del hundimiento de Beleriand, se instalaron en las tieras al oeste de la montaña y fundaron el reino de Eregion.

Moria se hizo tan vasta, que se acabó dividiendo en dos reinos que, al menos al principio eran hermanos:

Fue en Khazad-dûm Oeste donde se forjaron importantes lazos de amistad entre elfos y enanos. Se empezaron a intercambiar conocimientos entre ambos pueblos, se grabaron conjuros en élfico (como el que se encuentra en las puertas de Durin) e incluso los enanos empezaron a aprender de los elfos el arte de los anillos mágicos.

Esto, a su vez, supuso que naciera una rivalidad cada vez más enconada entre los enanos del Este y los del Oeste.

Los enanos del Este defendían mantener las antiguas tradiciones y no abrirse a otras culturas (¡y menos a los elfos!); mientras que los enanos del oeste cada vez comerciaban más y disfrutaban más de la compañía de otros pueblos.


Por su parte, durante la Tercera Edad, los enanos de Antigua Khazad-dûm recibieron continuos ataques por parte del Enemigo. Hordas de orcos atacaban la mina y, aunque nunca lograron entrar ni por asomo, los enanos de Antigua Khazad-dûm crecieron en su paranoia y cerrazón.

Llegaron a destruir muchos pasajes de entrada para protegerse. Hasta más tarde, no se darían cuenta de que esos pasajes también eran de salida.

Fueron los enanos de Antigua Khazad-dûm los que excavaron demasiado hondo, despertando al Balrog.

Intentaron huir por el Este, pero habían destruido muchas de las salidas y pocos (aunque sí algunos) lo consiguieron.

También intentaron huir hacia Khazad-dûm Oeste. Sonaron tambores por toda la mina, en súplica de auxilio.

Sólo El camino dividía los dos reinos bajo la montaña: El camino es una mina por derecho propio, una gigantesca pasarela excavada que atraviesa la montaña. También consta de tres salones, que a su vez tenían sus propios Señores.

En el momento en el que los enanos del Este pidieron auxilio a los del Oeste, estos últimos tomaron una decisión que los condenaría para siempre: se la negaron y cerraron El camino.