Nací como Walderic hace treinta y cuatro años, en el antiguo asentamiento de mi clan, en la espesura de un conocido bosque de Rhovanion. Quienes conocen mi figura pero no mi nombre me llama Madraliath, "sabueso grís", debido a la compañía de Gadharcu, la sabueso del bosque que ha decidido ser mi compañera.
Décadas han pasado ya desde que mi pueblo comenzó a vigilar la influencia de la Colina de la Hechicería en el sur del Bosque Negro y en las riberas del Anduin. Y también a combatir a los secuaces del Nigromante. Difícil herencia la de vivir y proteger los bosques y las llanuras mientras la Sombra amenaza nuestros corazones.
Conozco los saberes y las habilidades de mi gente en los bosques y más allá, pero ya quedamos pocos fieles a los dominios ancestrales de mi clan, los "na Seanbhean" (clan de la Anciana). Algunos han cruzado el río y partido al norte y al sur. Otros han migrado al norte del bosque. El resto ha perecido por culpa de los males que moran aquí.
Como uno de los últimos miembros de las familias que resisten en estas cercanías, he centrado mi celo en ser un buen cazador (probablemente ocupación campeón con sabueso o guardián sin él), con el fin no solo de vivir del bosque y del valle, sino también de rastrear los peligros en defensa de nuestras gentes.
Hace poco, mi grupo siguió durante días a un grupo de ocho orcos que dejaron el bosque, atravesaron el Anduin y se dirigieron al oeste, por los Campos Gladios, para adentrarse en las montañas. Era más rápidos de lo que pensábamos, o quizás tenían una prisa especial. Nos adaptamos a su vida, viajando de noche y descansando un poco de día.
Temiendo haber sido descubiertos, asaltamos su lugar de descanso durante el día, sin descansar nosotros. Acabamos con la mitad de ellos en el llano, pero tuvimos varios heridos. Regresaron a casa.
Los tres últimos que pudimos continuar, hostigamos al resto de los orcos hacia el sur. Antes de ser sorprendidos por amanecer y nuestras armas, decidieron adentrarse en el bosque de los elfos de Lorien para encontrar amparo en la sombra de sus árboles. Pero encontraron su muerte.
Portaban un mensaje del Nigromante en una lengua desconocida. ¿Para quién? ¿Qué hay en las montañas? Antes de marchar, nos rodearon varios elfos del bosque y nos llevaron a un puesto de guardia. Entregamos el mensaje, contamos lo ocurrido y nos informaron que el sabio blanco buscaba gente como nosotros para una tarea importante. Yo acepté. Mis compañeros no, y regresaron a casa.
Ahora dejo la linde sur de su bosque, siguiendo sus indicaciones para llegar hasta la torre del sabio. Si hay un bien mayor que pueda ayudarnos, al menos tengo que intentarlo.
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Agentes → Frecana
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Propuesta: Tienes 34 años, lo que significa que tenías 10 años durante la Batalla de los Cinco Ejércitos. El talante belicoso de los orcos ha sido algo omnipresente en tu cultura desde entonces, ya que los orcos están hambrientos de venganza contra los Pueblos Libres. Incluso están en guerra entre sí, ya que Azog les llevó al desastre y hay muchas voces críticas entre los orcos; esa humillación ha sido un foco de conflicto entre los propios orcos, os consta.
Los elfos de Lorien os presentaron a Frecana y sus guerreros. Os resultó difícil no sentir gran respeto por estos guerreros, que otros llaman Salvajes de Dunland. Pero lo que tú has visto es a guerreros valientes, honestos y que, como vosotros, sólo quieren proteger a su pueblo. No sois tan diferentes después de todo.
Frecana os explicó que habían interceptado a algunos orcos y les habían vencido. Uno de ellos portaba una enorme llave de manufactura enana, fabricada en un metal que desconocéis y con runas grabadas. Un tesoro que es extraño encontrar en manos de unos orcos.
Frecana te ha legado este artefacto y te ha encargado que se lo entregues a Saruman; junto con la promesa de que se reencontrará contigo en Issengard en cuanto pueda, ya que tienen obligaciones que cumplir antes.
Saruman por supuesto os ha acogido en Isengard, ya que venís en nombre de Frecana. De hecho, os ha expresado abiertamente que sois grandes aliados para él, y por ello os ha pedido que os quedéis. De momento está estudiando la llave y aún no os ha dicho nada.
Pronto llegará Frecana.
Haber conocido a Frecana y a sus hombres te hace pensar en cómo los hombres no estáis solos, ya que os tenéis los unos a los otros, a pesar de estar dispersados en pueblos diferentes.
Una vez por sesión, puedes retirarte (a ti o a un compañero) 1 punto de Sombra, si puedes narrar algún recuerdo esperanzador del mundo de los hombres.
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